Acerca del Suntnafin

ORIGEN

El Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Nacional Financiera, SUNTNAFIN tuvo su origen el 1° de septiembre de 1982 con la nacionalización de la banca mexicana y se constituyó formalmente el 6 de noviembre de ese mismo año, con un padrón inicial de 2,235 trabajadores a nivel nacional.

Sus relaciones laborales son normadas por la Ley Reglamentaria de la fracción XIII Bis, del Apartado “B”, del Artículo 123, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Trabajo y las Condiciones Generales de Trabajo.

El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) es electo mediante voto directo, secreto y universal de los afiliados, expresado en las urnas. Los integrantes permanecen en su cargo por un periodo de tres años. La Toma de Nota (documento en que queda registrado el CEN) es expedida por el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje.

SECRETARIOS GENERALES

Desde su creación y hasta el día de hoy, el Suntnafin ha tenido ocho comités ejecutivos nacionales encabezados por los siguientes secretarios generales:

Carolina Beltrán Farrera (1982-1985)

José Luis Carrillo Hoyo (1985-1988)

Salvador Aburto Irigoyen (1988-1991)

Sergio Morató García (1991-1994)

David de la Rosa Hernández (1994-1997)

Adrián García Olivares (1997-2000)

María Luisa Velázquez Galicia (2000-2018)

Gerardo Velázquez Tiscareño (actual)

De acuerdo con la voluntad de los  afiliados y por la identificación de principios y convicción, desde el año 2002 el Suntnafin forma parte de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). Asimismo, el 26 de julio de 2016, se constituyó la Federación Nacional de Sindicatos de la Banca de Desarrollo, FENABAD, integrada por el Sindicato Nacional Único y Democrático de los Trabajadores del Banco Nacional de Comercio Exterior, por el Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, y por el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de Nacional Financiera.

El cambio por el que ha trabajado el actual CEN tiene una estrategia y un sentido bien definidos que se ha basado en dos premisas fundamentales:

Primero, mantener con firmeza los principios y el origen democrático de nuestra organización: un sindicato cuya fortaleza radique en la garantía de pluralidad y la democracia con la que nació, que respete plenamente la libre filiación política y la libertad de opinar y disentir que tiene cada uno de sus afiliados, que mantenga firme su autonomía a salvo de la influencia de alguna otra organización y de la intervención de cualquier autoridad administrativa o laboral.

Segunda, cambiar las formas de acción y el trabajo sindical para construir una representatividad efectiva que esté verdaderamente al servicio de los trabajadores, principalmente para la defensa y promoción de sus derechos e intereses laborales, para mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias, pero también, para contribuir desde el espacio sindical a opciones más amplias de recreación, convivencia, capacitación, oportunidad de desarrollo humano y profesional.

Para impulsar estos cambios y consolidar el modelo sindical en el que creemos, basamos nuestra dirección en las siguientes cuatro líneas estratégicas:

Un sindicato responsable y representativo:

La representatividad de nuestra organización con base en la participación de los afiliados requiere que los canales de comunicación de los órganos de dirección se encuentren siempre abiertos, para lograr la permanente consulta, que los sume, que resuelva efectivamente los problemas, que juntos -trabajadores y representantes sindicales- establezcan las formas de colaboración, mecanismos para la toma de decisiones y la rendición de cuentas.

No hay una verdadera representatividad si no existe una gestión transparente de la dirección sindical ante sus representados, una transparente rendición de cuentas sobre el uso de los recursos y una información permanente sobre las acciones e iniciativas sindicales.

Un sindicato proactivo y propositivo:

Sólo un sindicato proactivo y propositivo puede participar en términos efectivos en la toma de decisiones en defensa de los intereses de los trabajadores; capaz de elaborar propuestas de mejora para sus afiliados, de mantener la iniciativa en los procesos de cambio institucional que puedan afectar a los trabajadores.

Un sindicato de servicio:

Implica organizar y ofrecer servicios que ayuden a elevar la calidad de vida de nuestros afiliados y la de sus familias, además de gestionar servicios que contribuyan al mejoramiento de su economía, que incrementen las opciones de capacitación y desarrollo humano, así como brindar opciones de cultura, recreación y deporte, en suma, que cada afiliado tenga más opciones y oportunidades de bienestar.

Un sindicato participativo y corresponsable:

Un sindicato participativo y corresponsable con las decisiones de la empresa requiere la participación de sus afiliados en los procesos de consulta y toma de decisiones de la organización sindical. Un ambiente de corresponsabilidad sólo es posible si los trabajadores tienen espacios y mecanismos de participación en las decisiones del sindicato y en las iniciativas institucionales.